Así de sencillo. Se viene una asamblea constituyente en este paísito y, a pesar del optimismo de la mayoría y el temor (más bien dicho el terror) de unitos, Ecua seguirá siendo la misma huevada, con ligeras variaciones.
Correa quiere cambiar las reglas del juego con el objetivo de que pueda repartir el pastel a la burgesía nacionalista que lo apoya. Eso es todo. Tiene en mente ciertas reformas, pero nada más. Ya ha desmovilizado a la población. Digamos que estos momentos disfruta del cheque prácticamente en blanco que le dio la gente. Pero no le durará para siempre.
Y colorín colorado. De eso no pasará. Mientras tanto hay que desasnarse para no comer cuento de Correa ni de la sarta de giles que lo combaten.
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